La oportunidad de financiar la compra de tu nuevo hogar

Durante el proceso de asesoramiento inicial a compradores, en ocasiones me encuentro con la idea del cliente de comprar solo la vivienda que pueda pagar al contado. Suele suceder con clientes de una edad algo más madura y que ya han sido propietarios anteriormente. Pero ocurre a veces que cuando profundizas en su demanda de compra llegas a la conclusión que la vivienda que desea comprar no está  entonces a su alcance.

Cuando compras una vivienda lo primero que debes preguntarte es cual es el objetivo, si éste es la inversión en rentabilidad de alquiler obviamente el dinero es lo esencial, aquí debes dejar a un lado tus preferencias y tomar la decisión de compra en función de la monetización de esa inversión. No compras un hogar compras un bien inmueble que te va a proporcionar una determinada rentabilidad. Aquí debes pensar en la mejor relación posible coste de inversión y retorno de rentabilidad, lo demás será secundario o poco relevante.

En el caso de que vayas a comprar una vivienda habitual, la ecuación es diferente. Aquí lo que debe primar es que la inversión sea la correcta en función del retorno esperado de esa propiedad como nuevo hogar.

La compraventa de una vivienda tiene una gran carga emocional pero también, por desgracia, una elevada carga fiscal, equivocarse no es una opción barata, por eso cuando de un nuevo hogar se trata debemos valorar otros aspectos diferentes que el hecho puntual de “no pedir una hipoteca”. Hoy por hoy la financiación hipotecaria es baratísima, con un Euribor en negativo, los tipos efectivos se alejan muy poco del propio coste de la vida (IPC), de tal manera que pedir al banco lo que te falta para comprar la vivienda que verdaderamente te gusta y que supone ese salto de calidad que estás buscando, puede ser la mejor opción.

Piensa que el salto de calidad lo puedes conseguir con una financiación muy barata y moderada, donde los intereses del préstamo van a ser muy pequeños, de tal forma que desde el principio estarás amortizando una parte muy elevada de capital. Con las actuales condiciones de financiación, la banca nos está dando la oportunidad de “comprar a plazos” esa vivienda a la que pensábamos que no llegábamos. En otras palabras, con un pequeño esfuerzo mensual, en poco tiempo habremos satisfecho ese importe que nos faltaba y además tendremos esa cuantía total invertida en una propiedad inmobiliaria, que sigue siendo un valor muy seguro.

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